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Mundo  |  18, Marzo 2013

A Maduro lo que es de Maduro




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Aunque el pueblo venezolano, y parte del latinoamericano, continúa su duelo por la muerte de Chávez, una nueva contienda electoral se aproxima y con ella la oportunidad de mantener o no las políticas enfocadas en lo social que caracterizan a la Revolución Bolivariana.

Carlos Eduardo Rojas Arciniegas

 

Venezuela no es el único ejemplo, políticamente hablando, de traspaso del poder gracias al apoyo a un líder que desaparece.  En 1989 el aspirante a candidato a la presidencia de Colombia por el "Nuevo Liberalismo", Luis Carlos Galán, es asesinado en la población de Soacha, departamento de Cundinamarca, mientras se disponía a hablarle a una multitud llena de esperanza que se había congregado en la plaza.  A los dos días, durante el entierro del político asesinado, uno de sus hijos, Juan Manuel Galán, le pediría públicamente en un discurso al liberal César Gaviria Trujillo que tomara las banderas de su padre y se presentara como candidato del Nuevo Liberalismo a las próximas elecciones. En 1990 César Gaviria sería elegido Presidente de Colombia y la mayoría de votos provendrían de los fieles galanistas.  A Gaviria se le recuerda porque impulsó la apertura económica en Colombia, ordenada desde los Estados Unidos por el "Consenso de Washington" de 1989. Recortes a la inversión social, privatización de entidades públicas, reformas tributarias y laborales, aumento en la edad  de jubilación- es decir,  el desmonte del llamado "Estado de bienestar"- fueron características de las políticas ejecutadas por Gaviria con la  promesa incumplida de un futuro mejor

Veintitrés años después el turno le corresponde al actual Vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien busca obtener el respaldo popular a raíz  del fallecimiento de Hugo Chávez. El mismo Chávez le pidió a sus seguidores votar por Maduro en caso de que sobreviniera un hecho que obligara a una ausencia absoluta del mandatario electo. Se trató de su último acto público en diciembre del 2012 antes de viajar a Cuba para someterse a otra operación en su lucha contra el cáncer.

Lejos del carisma, la oratoria y la vehemencia  de Chávez, a Maduro le tocará soportar las presiones nacionales e  internacionales. En tiempos de su cancillería, Nicolás Maduro jugó un papel destacado como mediador para la liberación de varios soldados y policías secuestrados por las FARC en 2007 y 2008. También fue clave su presencia en la crisis de las relaciones colombo venezolanas  del primero de marzo de 2008, luego  del abatimiento por parte del ejército de Colombia, en suelo ecuatoriano, de Raúl Reyes, uno de los cabecillas de la guerrilla. Maduro ayudó a bajarle el tono a las recriminaciones que se lanzaban diariamente, a través de los medios masivos de comunicación, Álvaro Uribe y Hugo Chávez.

La oposición venezolana, encabezada por Enrique Capriles, no ve  la hora de retomar el poder perdido hace quince años cuando Chávez ganó por primera vez las elecciones.  El comandante asumió la presidencia con un discurso que reivindicaba a los menos favorecidos y le daba un duro golpe a una clase dirigente que, en el pasado, se benefició de la bonanza petrolera, la repartió entre pocos y dejó al margen a la mayoría de la población. La comunidad internacional, por su parte, reaccionó  de manera brutal, acusando a la naciente  Revolución Bolivariana de cómplice del terrorismo; pero otros países latinoamericanos se sumaron al  proyecto de Chávez que, además, pretendía la integración regional.

Solo  resta esperar que la unidad al interior del chavismo esté a prueba de cualquier interés personal. Los opositores y algunos críticos consideran que Maduro es un oportunista que está ahí gracias a la suerte y al destino. Contrasta dicha apreciación con las manifestaciones de respaldo de la llamada "Marea roja" que se tomó a Caracas para despedir a Chávez. Lo comprueba  la frase del  cartel que llevaban varios de sus  seguidores y que ahora circula en internet: "A demostrar en abril que el chavismo ya está Maduro".

Por Carlos Eduardo Rojas Arciniegas (Bogotá, Colombia)




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