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Mundo  |  9, Septiembre 2013

Turno para Siria




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El ataque a Siria es inminente. Así lo demuestra el aval que, en las últimas horas, dio la Comisión de Relaciones Exteriores de Estados Unidos. Polémica decisión la que tomó el gobierno de Obama, pese a que la ONU no ha comprobado aún que el régimen de Bachar al Asad usó armas químicas en contra de la población.

Nada ha cambiado en la política internacional de Estados Unidos después del triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales del 2008. Sobre todo porque su antecesor, George Bush,  tiene el dudoso  honor de ser considerado uno de los gobernantes más belicosos que ha tenido la nación norteamericana. Durante su mandato, por ejemplo,  invadió a Afganistán y a Irak en respuesta al  ataque terrorista que destruyó el 11 de septiembre del 2001 las Torres Gemelas en Nueva York. 

La decisión de Estados Unidos de atacar a Siria supone, además,  uno de esos absurdos y contradicciones históricas, toda vez que el actual Presidente  Obama fue galardonado con el Premio Nóbel de Paz en el 2009 gracias a su interés por lograr un desarme nuclear, su apoyo al proceso de paz entre Israel y Palestina y, finalmente, por su constante lucha contra la contaminación y el cambio climático. Ahora, en su más reciente papel de "Policía del mundo", Obama se encargó de desvirtuar, uno a uno, los motivos por los cuales obtuvo aquella distinción que otorga el Instituto Nóbel de Noruega.

No se trata  solamente de la posibilidad de un nuevo conflicto internacional como consecuencia del ataque a Siria; tampoco de lo que significa para el mundo árabe otra intervención extranjera en su territorio. Y para entender un poco la incertidumbre e indignación que ha generado la acción bélica que prepara Estados Unidos contra el gobierno Sirio, basta con repasar las declaraciones más recientes de Obama antes de la reunión del G-20 (agrupación de países industrializados y algunos en vías de desarrollo que discuten los lineamientos que debe seguir la economía internacional): "Soy alguien que se opuso a la guerra de Irak, y no estoy dispuesto a repetir esos errores basándome en falsos datos de inteligencia".  En ese sentido quedamos, por fin, todos notificados: la invasión de Estados Unidos a Irak se basó en mentiras, puesto que nunca se encontraron las supuestas armas de destrucción masiva que, al parecer, escondía por toneladas Hussein en sus palacios e instalaciones militares.

La ONU, por su parte, esta a punto de convertirse otra vez en simple "convidado de piedra" en la crisis que se avecina. Aunque el organismo ha dicho con insistencia que todavía no ha comprobado que el gobierno sirio utilizó  armas químicas en contra de la población, es casi seguro que Estados Unidos se aliará con diversos países y, de esa manera,  legitimará su intervención en Siria. Así sucedió en el pasado, cuando Bush desató la guerra en Irak al pasar por encima de las resoluciones de la ONU.

Siria vive una guerra civil desde el 2011. En aquel año, grupos opositores al presidente Bachar al Asad se alzaron en armas para derrocarlo e instaurar un gobierno democrático, acorde con las políticas que ya venían adoptando distintas naciones del área. Túnez y Egipto, por ejemplo, se convirtieron en referentes de esa transformación, una vez consolidada la famosa "Primavera árabe". La acción de los grupos rebeldes, entre tanto, fue contrarrestada por el ejército sirio, al que acusaron de persecución, crueldad y delitos de lesa humanidad. De ahí que las organizaciones internacionales que luchan porque se respeten los derechos humanos, pusieron sus ojos en Siria y su conflicto interno. Más de seis millones de desplazados, miles de muertos y la posibilidad de la utilización de armas químicas por parte del régimen sirio, son algunos de los motivos que llevaron a Obama a intervenir.

Jonh Kerry, Secretario de Estado de los Estados Unidos, aseguró que las pruebas del ataque químico del régimen de Bachar al Asad son innegables. Sus palabras buscaban, en ese momento, el apoyo necesario para ese ataque que hoy es una realidad. La administración de Obama actuó con un solo objetivo: proteger al mundo de los excesos de cualquiera que pueda poner en peligro la vida del ser humano. No cabe la menor duda: es un objetivo muy noble el que se plantea. No obstante, también  valdría la pena preguntarnos: ¿Y quién nos protege a todos nosotros de las arbitrariedades del gobierno de los Estados Unidos?


Por Carlos Eduardo Rojas Arciniegas




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